Encuestas Sociales para Contextos Diversos
viernes 28 de agosto de 2026
El Ministerio de Desarrollo Social prepara una encuesta nacional de bienestar en la niñez y adolescencia, y encargó un estudio para responder una pregunta previa a cualquier cuestionario:
La población objetivo son los cerca de 4,5 millones de niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años. No existe una lista de ellos. ¿Dónde los buscamos, y cuánto cuesta encontrarlos?
La semana pasada especificamos qué se quiere saber y sobre quién. Hoy discutiremos cómo llegar desde esa población definida en el papel hasta personas concretas a las que tocarles la puerta.
Dos decisiones lo resuelven, y son los dos bloques de hoy:
Recuperemos la rama de representación del TSE, ahora con más detalle:
La distancia entre la población objetivo y la población marco es el territorio del error de cobertura.
La población objetivo se define; el marco se consigue. Por eso el marco casi nunca se elige entre las opciones ideales, sino entre las disponibles: la pregunta práctica no es “¿cuál es el marco perfecto?”, sino “¿qué parte de mi población objetivo puedo alcanzar con lo que existe, y qué parte no?”.
La población objetivo de la Casen son los hogares en viviendas particulares ocupadas del territorio nacional. Su marco, en cambio, excluye por diseño:
Esas exclusiones son deliberadas y están documentadas: llegar a esos territorios costaría más de lo que aporta a las estimaciones nacionales. Pero tienen dos consecuencias que hay que nombrar.
Primero, la población marco de la Casen es más chica que su población objetivo, y la ficha técnica debería decirlo. Segundo, esas exclusiones pueden producir sesgo — solo si las zonas excluidas difieren de las cubiertas en lo que se está midiendo. La ponderación reduce ese riesgo bajo supuestos, pero no lo elimina.
El Handbook de la ONU (2026) evalúa la utilidad de cualquier marco por tres dimensiones:
Las tres dimensiones rara vez vienen juntas: un registro puede tener excelente información auxiliar y contactos desactualizados; un marco de áreas puede cubrir bien y no traer ningún dato de las personas. Elegir marco es elegir qué dimensión se privilegia.
| Tipo de marco | Qué lista | Fortaleza | Límite |
|---|---|---|---|
| De áreas (censal) | zonas geográficas → viviendas | alta cobertura territorial | no lista personas: exige varias etapas y campo caro |
| Registro administrativo | personas o viviendas | selección directa e información auxiliar | cobertura desigual y contactos obsoletos |
| De teléfonos | listas o rangos de números | barato y rápido de construir | duplicación y números sin uso; tasas de respuesta en caída; casi sin información auxiliar |
| Panel online (no probabilístico) | voluntarios reclutados en internet | costo y oportunidad | cobertura digital y autoselección de quienes se inscriben |
Y cuando ninguno basta por sí solo, se combinan: marcos múltiples o duales, con reglas explícitas para las unidades que aparecen en más de uno.
El marco de área de referencia en Chile es el Marco Muestral de Viviendas (MMV) del INE — el que usan la Casen, la ENE, la EPF y buena parte de las encuestas de hogares del país:
El punto conceptual: un marco muestral requiere actualización constante. El MMV es infraestructura estadística compartida — cada encuesta que lo usa también lo alimenta.
Groves et al. ordenan los problemas posibles en cuatro tipos:
| Problema | Qué pasa | Ejemplo |
|---|---|---|
| Subcobertura | población objetivo que no está en el marco | viviendas nuevas o informales ausentes del marco censal; personas sin teléfono |
| Unidades no elegibles | el marco incluye lo que no corresponde | viviendas desocupadas o de temporada; números de teléfono sin uso |
| Duplicación | una unidad aparece más de una vez | una persona con dos números; una familia con dos direcciones |
| Conglomerado | la unidad del marco agrupa varios elementos | una vivienda con dos hogares; un hogar con varias personas elegibles |
No son cuatro versiones del mismo problema: uno es irreparable y tres son administrables.
Quien no está en el marco tiene probabilidad cero de ser seleccionado. Como consecuencia:
Ningún tamaño muestral recupera a quien no está en el marco. Multiplicar por diez la muestra multiplica por diez las entrevistas a la población cubierta, y por cero las de la población ausente. Es el punto donde “encuestar a más gente” deja de ser una solución.
Por eso la subcobertura se ataca solo por dos vías, ambas anteriores a la selección: agregar al marco lo que le falta —listando en terreno, sumando otra fuente, actualizando el registro— o cambiar de marco. Todo lo demás es mitigación posterior con supuestos.
Los tres desajustes restantes no impiden la inferencia, pero exigen decisiones explícitas y aplicadas de manera sistemática:
Los tres solo producen sesgo si se manejan mal. Pero manejarlos mal es fácil y frecuente.
Groves et al. insisten en una distinción que conviene fijar:
La subcobertura, la duplicación y el conglomerado son problemas del marco. El error de cobertura es el efecto que esos problemas tienen sobre una estimación concreta.
La consecuencia práctica es que el sesgo de cobertura no es una propiedad de la encuesta, sino de cada cifra que produce. Una misma encuesta puede tener un sesgo grande en una estimación y ninguno en otra, con el mismo marco y la misma muestra.
Su magnitud depende de dos cosas, y hacen falta las dos:
Si los ausentes se parecen a los cubiertos en esa variable, el sesgo es pequeño aunque falte mucha gente. Si son muy distintos, una subcobertura chica puede producir un sesgo grande. Por eso “¿cuánta gente falta?” es una pregunta incompleta: siempre hay que agregar “¿falta quién, y para medir qué?”.
Los marcos muestrales se van desactualizando en el tiempo. Un marco construido sobre un censo pierde vigencia año a año:
El envejecimiento no es uniforme: golpea más donde el territorio cambia más rápido — zonas de expansión urbana, asentamientos informales, comunas con alta migración reciente. Es decir, el marco puede perder primero a grupos que son de mayor interés para la política social.
Por eso la actualización continua del MMV es una necesidad para que el marco siga funcionando en el tiempo.
Ningún marco es perfecto; el oficio consiste en conocer y administrar sus defectos:
El estudio para la ENA evaluó tres marcos posibles — tres respuestas distintas a “¿dónde están los niños?”:
Cada candidato privilegia una propiedad distinta: el MAG, la cobertura; el BRR, la selección directa y la información auxiliar; el MBF, el contacto ya validado en terreno.
El estudio (DESUC, 2025) comparó los conteos de cada marco contra las proyecciones de población, mediante el Índice de Desviación del Marco (IDM). Un IDM de 1 significa que el conteo agregado coincide con la referencia — no demuestra cobertura perfecta: vacíos y duplicados pueden compensarse, y un marco puede tener el número correcto de personas sin tener a las personas correctas.
| Marco | IDM total 0–17 | Dónde falla |
|---|---|---|
| MBF (Casen 2022) | ≈ 1,00 | subcobertura rural (0,91) |
| MAG (Censo 2017) | ≈ 0,95 | envejecimiento: baja hasta ≈ 0,86 en regiones con alta migración reciente |
| BRR (registro 2023) | 0,90 | 0 a 5 años: 0,75; urbano 0,89 (Región Metropolitana 0,84); rural en cambio bien (1,01) |
Una advertencia sobre la tabla. El MBF parte con ventaja: viene de la muestra de la Casen 2022, cuyos ponderadores ya están calibrados contra las mismas proyecciones que aquí sirven de referencia. El registro administrativo, en cambio, “por diseño, no incorpora ningún tipo de corrección” (DESUC, 2025). Su IDM de 1,00 mide también ese ajuste previo, no solo cobertura.
El segundo bloque de evidencia comparó qué diseño muestral permite cada marco. En las simulaciones del estudio:
Dos consideraciones adicionales inclinan la comparación:
El vínculo entre los dos bloques de hoy: el marco condiciona el diseño. Los conceptos que esta comparación usa — etapas, eficiencia, efecto diseño — se tratarán en el segundo bloque.
El estudio recomendó construir el marco de la ENA sobre el BRR — a pesar de su subcobertura — porque gana en precisión, costo y flexibilidad operativa. Las mitigaciones que acompañan la recomendación son de dos tipos distintos:
Sobremuestrear a los niños de 0 a 5 que sí están en el registro mejora la precisión de las estimaciones de ese grupo, pero no recupera a los ausentes: seguir teniendo probabilidad cero no cambia porque se entreviste a más de los que sí están. La subcobertura solo se ataca agregando al marco lo que le falta.
La lección del caso: no existe el marco perfecto; existe el mejor compromiso, documentado y mitigado.
Y una apuesta de más largo plazo del propio informe: usar registros administrativos como marco contribuye a fortalecerlos dentro del sistema estadístico — la encuesta que se apoya en el registro también obliga a mejorarlo.
Ya vimos este trade-off antes, en otro régimen de producción. Cuando Plaza Pública pasó de telefonía (CATI) al panel online, cambió más que el marco: cambió el modo y el mecanismo de selección a la vez.
La estructura de la decisión se parece a la de la ENA — pero el punto de equilibrio elegido es otro, porque los objetivos y los incentivos del régimen comercial son otros.
En ambos casos la documentación metodológica permite evaluar el compromiso adoptado. Pero documentar un procedimiento no modifica sus propiedades: en un panel de voluntarios las probabilidades de selección siguen siendo desconocidas, por completa que sea la ficha técnica.
Con el marco resuelto, falta el mecanismo de selección. El punto de partida conceptual es el muestreo aleatorio simple (MAS):
En encuestas de hogares cara a cara, sin embargo, el MAS casi nunca se usa. Dos razones:
El diseño complejo existe para resolver estos dos problemas sin renunciar a probabilidades de selección conocidas.
Estratificar es dividir el marco en grupos (estratos) usando la información auxiliar, y seleccionar una muestra dentro de cada uno:
La estratificación es la razón de ser de la información auxiliar del marco: el MMV trae comuna, área y nivel socioeconómico precisamente para esto.
La otra pieza va en dirección contraria. Seleccionar conglomerados (áreas, y dentro de ellas viviendas) concentra el trabajo de campo: un solo viaje, muchas entrevistas.
El ahorro tiene un precio estadístico:
Para discutir: con presupuesto fijo, ¿qué conviene — 500 UPM con 10 entrevistas cada una, o 250 UPM con 20? ¿Qué información necesitan para responder?
Dos técnicas completan la caja de herramientas:
Y cuando la unidad final es una persona dentro del hogar, hace falta una última selección con probabilidad conocida — por ejemplo, la tabla de Kish.
Armadas las piezas, este es el diseño típico de una encuesta de hogares — el “diseño muestral complejo” del nombre de esta unidad:
Cada eslabón mantiene la propiedad que separa a este diseño de un panel de voluntarios: toda unidad de la población marco tiene una probabilidad de selección conocida y distinta de cero. Sobre eso descansa todo lo que la estadística puede prometer.
Casen 2024 — diseño muestral (INE / MDSF)
Reconozcan las piezas: estratos construidos con la información auxiliar del marco, PPT en la primera etapa, selección sistemática en la segunda. Y noten la distancia entre viviendas seleccionadas y logradas: el diseño ya descuenta la no respuesta que espera encontrar.
El tamaño y la distribución de esa muestra no salieron de una fórmula, sino de un proceso: el INE simuló escenarios de tamaño muestral y distribución — con los parámetros de campo de la Casen 2022 — y los discutió con el MDSF hasta fijar el escenario que cumplía los requerimientos de precisión dentro del presupuesto disponible.
El diseño muestral es una decisión estadística y económica. Los documentos metodológicos que registran estas decisiones son la evidencia con que ustedes, como analistas, podrán juzgarlas.
La próxima semana cerramos el diseño muestral complejo:
📖 Lectura obligatoria de esta semana: Groves et al. (2009), Survey Methodology, cap. 3.
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